Letra y música: Miya
Traducción: MUCC-Chile 2026
Ya no deseo nada.
Día tras día,
soporto el simple hecho de «vivir».
Todos me miran
con esos ojos muertos.
Esta habitación melancólica
y esta cálida soledad
son mis amigos ideales,
el único lugar donde mi corazón encuentra paz
Nadie parece entenderlo.
Ahora, el sentido de seguir viviendo cargando con este dolor...
Papá, mamá,
perdónenme.
Yo ya...
Parece que estoy a punto de ahogarme
en este torrente interminable de dolor.
Mi «esperanza» ahora
es detener el reloj
y cerrar los ojos
para toda la «eternidad».
A todos,
gracias por esa «actitud positiva»
que no es más que apariencia.
Los odio.
Los odio tanto que quisiera que murieran,
a ustedes que pueden fingir tristeza
y después volver a reír como si nada.
Porque para mí,
«vivir»
es para ustedes
«morir».
Y hoy, una vez más,
el peso de estas emociones
me aplasta.
Nadie logra entender
qué sentido tiene que siga viviendo
sufriendo así.
Nadie logra entender
qué valor tiene que siga viviendo
con esta tristeza.
Me lo han arrebatado todo,
hasta mi propia existencia.
Incluso la poca esperanza que me quedaba
se hizo pedazos.
¿Qué tengo que hacer para salvarme?
¿Qué tengo que hacer para que todo esto haya valido la pena?
Los medios de comunicación
convierten fácilmente nuestro dolor
en «información».
Repugnantes creyentes
de una fe superficial
fingen tristeza sin pudor.
¿Acaso cosas como
«vivir» y la «sangre roja»
que corre por nosotros
solo pueden transmitirse
a través de la «muerte»?
Aunque me quede dormido,
por favor,
no pongan flores sobre mi pupitre.
No necesito
muestras de tristeza.
Este mundo
nos creó.
Y este mundo
nos mató.