Letra: Tatsurou
Música: Tatsurou
Traducción: MUCC-Chile 2026
Cristo
Lactantes del dios del sufrimiento,
un cuco que rechaza el preciado amor.
La imaginación supera incluso a la creación,
en un mundo puro donde hasta Dios anda volado.
Desde entonces, simples corderos descarriados,
monjes que pagan por prostitutas baratas.
Un topo pretencioso que seduce
gorjea un réquiem para ti.
Le pregunto a este mundo oscuro:
al final, ¿solo te importas tú mismo?
Dolorcito, dolorcito, vete,
vuela hasta algún desconocido.
Impermanencia.
Cristo
Vamos hacia Dios,
atravesando este mundo enloquecido.
Toma mi mano, intercambiemos un beso;
cuando llegue el momento de venirnos, será juntos, mother fucker (hijo de puta).
¿Para quién?
Cállate de una puta vez.
Frenesí, canto enloquecido.
El futuro, devorado por este deseo,
el desagradable deseo mundano número 109.
Engorda y engorda, rebosante de obesidad,
sin poder siquiera girar el cuello: siglo XXI.
Por supuesto, si seguimos el camino de la decadencia,
al final siempre queda el conveniente recurso de acudir a Dios.
Ellos tampoco tienen tanto tiempo.
No ver, no oír. Jesucristo.
Por ti, por ti.
Convirtámonos en flores.
Seguramente nos marchitaremos.
Shut the fuck up (cállate de una puta vez).
Frenesí, canto enloquecido.
Las flores florecen,
el viento resuena.
¿Para quién?
¿Para quién?
Notas:
- «Dolorcito, dolorcito, vete» alude a itai no itai no tondeke, una expresión que se dice a los niños para hacer que el dolor «se vaya volando».
- El budismo tradicionalmente reconoce 108 bonnō, deseos o apegos mundanos. Tatsurou habla irónicamente del número 109, uno más.
- «No ver, no oír» alude a los monos sabios japoneses. En japonés, mizaru y kikazaru juegan además con saru («mono»).