Letra y música: YUKKE
Traducción: MUCC-Chile
Aquella fantasía más allá de toda ilusión
me mostró un color doloroso, doloroso, doloroso,
a este cuerpo
sin razón ni sensibilidad.
Haga lo que haga,
una luz visible tan oscura, oscura, oscura
jamás podrá verse.
Contemplaba el horizonte
dentro de mi conciencia.
Un mediodía descarado
arrastra sus grilletes.
Oye, ¿dónde estoy?
¿Quién eres tú?
Resuenan los créditos finales.
Agua de plomo.
Este cuerpo se hunde.
Porque esta es la última noche,
déjame despedirme solo un poco.
Una voz desgarrada y la tristeza
envolvieron al sol.
Porque esta es la última noche,
porque es una noche en soledad,
hasta la lluvia que me cubría los ojos
parecía amable.
Porque esta es la última noche,
vuelve a mirarme una vez más.
Aunque esté empapado y cubierto de suciedad,
el magenta florece.
Una alfombra negra.
Estrellas y luna.
Un reloj de arena roto.
La procesión de lo sagrado y lo maligno
camina sobre mí.
Una luz que atravesó un instante
se dispara sin control dentro de mi cabeza.
La esclerótica dibujó ante mis ojos
un contraste grotesco.
Una mirada
que colorea este mundo.
Porque esta es la última noche,
déjame despedirme solo un poco.
Una voz desgarrada y la tristeza
envolvieron al sol.
Porque esta es la última noche,
porque es una noche en soledad,
hasta la lluvia que me cubría los ojos
parecía amable.
Este cielo que comienza a amanecer
me resulta tan querido, tan querido.
Teñido por el resplandor del amanecer,
florece el magenta.
Mi propio color, magenta,
ardió carmesí.