Música: Miya
Traducción: MUCC-Chile
Escupo al suelo,
en medio de una noche terriblemente aterradora.
Escondo mis manos sucias en los bolsillos
y camino haciendo resonar los talones.
Con una mirada extraña,
no hago más que enloquecer aferrándome a la nostalgia.
Contengo mi irritación,
y con emociones que nunca llegan a satisfacerse,
contemplo la luna.
Si se trata de uno o dos errores,
más vale olvidarlos de una vez.
Un suspiro lánguido.
Ya ni siquiera sé qué es lo que está mal.
La moral, el sentido común,
el bien y el mal...
¿Dónde existe una definición clara de todo eso?
Una melodía insoportablemente irritante,
un piano completamente caótico.
Al borde de perder la razón,
me llama un teléfono
al que le encantan las historias absurdas.
Tú, que finges ser una buena persona,
cuando miras a un pájaro dentro de una jaula,
¿qué sientes?
¿Qué puedes hacer?
Aceptemos este dolor
que poco a poco va entumeciéndose.
¿Es así como todos, algún día,
nos vamos convirtiendo en adultos?
Me desprecias, ¿verdad?
Aunque tú tampoco cambias absolutamente nada.
Tú, que finges ser una buena persona,
cuando miras a un perro callejero enloquecido,
¿qué sientes?
¿Qué puedes hacer?
Aceptemos este dolor
que poco a poco va entumeciéndose.
Es así como todos, algún día,
logramos convertirnos en adultos.
El dolor que acepté
y este yo demasiado débil...
Como tengo miedo de reconocerlos,
seguiré fingiendo que los he olvidado.
El dolor es insoportable,
así que saldré a comprar un analgésico.