Letra: Miya
Música: Tooru Yoshida, Miya
Traducción: MUCC-Chile
El feto, pasado ya el término del embarazo,
iluminado por la luna de finales de otoño,
soñó con un mundo que debería ser hermoso.
En un mar tenue e inorgánico,
con el calor de un cuerpo en gravedad cero,
soñó con un mundo completamente corrompido.
Un viejo árbol se alza sobre el acantilado,
proclamando que no hay principio ni fin.*
Espera a que pasen
miles de días de invierno,
sin siquiera saber
que algún día llegará el momento de pudrirse.
Lo que continúa
es aquello que no dura para siempre.
Si bebiera hasta la última gota
del rocío de la niebla matinal,
¿se desvanecerían
el arrepentimiento y las contradicciones?
En el agua azul que resplandece
bajo la luz de la luna nueva...
Nado envuelta en un vestido de burbujas sucias
y cuentas de vidrio de siete colores.
Soy una medusa absurda.
¿Hasta dónde seguiré a la deriva
por este mundo ridículo,
disolviendo el tiempo en el mar?
Baila,
mécete suavemente.
Este corazón que va cayendo
también desaparecerá si se disuelve.
Ilumina el nuevo mundo
y encuéntrame desde aquí,
antes de que el reloj de arena
termine por detenerse.
¿Por qué lloras a solas?
Vamos, bailemos.
Despierta del sueño.
Bailo envuelta en un vestido de burbujas rotas
y cuentas de vidrio de siete colores.
Soy una medusa absurda.
¿Hasta dónde iré a la deriva
por este mundo ridículo,
disolviendo el tiempo en el mar?
Nota:
* mushi mushū significa literalmente «sin principio ni fin». Es una expresión de origen budista asociada a aquello que carece de un comienzo y un final definidos.