Zanbaran (Confesión perturbada)

Letra y música: Miya
Traducción: MUCC-Chile

Caos. Esa pistola eléctrica.
Solo pataleas de frustración.

Se repite sin distinción,
poco a poco todo se vuelve indistinguible.

Es el límite. Ya es hora.
Esta nota adhesiva se está deshaciendo,

con una bala todavía incrustada en el pecho.

Confesión perturbada*.
Solo se repite, vuelve a repetirse.

Un mono imitando a otro mono.

Las hermosas contradicciones del nuevo mundo.

Habló de las teorías idealistas del viejo mundo,
del ateísmo.
Un gobernante que los enarbola.

Una voz resuena por todas partes.

Mira.

Confesión perturbada.
Rebobina el tiempo, canta, recita

esta tragedia.

Lo repite, sin darse cuenta de que está oxidado,
y ríe.

¿No es triste?

Ah, no hay absolutamente nada.
Atascado, sin poder moverse.

Desesperación, desesperación.
Una pareja de cuervos está llorando.

Un mundo que conoce la estupidez
de no haberlo aceptado.

Si cantas que lo triste es triste,
puedes reír.

Confesión perturbada.
Rebobina el tiempo, canta, recita

esta tragedia.

Lo repetimos y nos dimos cuenta
de que quienes estábamos oxidados

éramos nosotros.


Nota:

*懺把乱 (Zanbaran) no es una palabra japonesa convencional, sino una expresión creada para el título mediante una combinación de kanji. Aquí se traduce como «Confesión perturbada» de acuerdo con el sentido y las imágenes de la canción.